miércoles, 5 de agosto de 2015

GRACIAS A PAMBELÉ POR LOS FAVORES CONCEDIDOS


Dulce, una joven madre de la urbanización Los Azulejos, necesita leche, y no en poca cantidad, porque su hijo, y el de una de sus hermanas, la consumen con frecuencia.

A Leandro Goitía le dicen Pambelé; y es lo que pudiera llamarse un chamo de diecinueve años que se rebusca: limpia jardines, pega bloques, pinta casas, destapa cañerías, y mucho más; de vainita y no voltea fluxes...

Dulce Espinela, la chica aún con buena estampa, de la que hablábamos al principio, es asistente de administración en una importante empresa importadora de productos para la industria; trabaja ahí a tiempo completo, pero trata de cumplir con sus deberes generales lo mejor que puede; sale casi siempre del trabajo a la hora exacta, y busca en su carro las mejores vías para evadir colas y no dejar sus rutinas al azar.

Leandro Goitía (Pambelé), se ha convertido en un gran apoyo para ella, porque hasta le ha devuelto fajos de dinero dejados en la guantera en ocasiones en que debió ponerle el carro chulito, con manguera, cepillo, esponja, detergente, desinfectante y pulitura.

Atamaica Rebolledo le pasó un dato a Dulce Espinela:

-¿Sabes dónde puedes conseguir leche en  buena cantidad y a buen precio?

-¿Dónde catira hermosa?

Y Atamaica soltó la sin hueso, con toda la buena fe y amistad que le inspira su vecina de años.

Dulce activó para sí una ecuación aritmética: "Nada, Pambelé".

Sí, porque cómo hace ella para romper su rutina tan ajustada evitando que esto le cause algún perjuicio; ahí está el chamo pa'lante Pambelé que no la deja morir.

Este tuvo que levantarse tempranito uno de esos días -porque ya a las siete, ocho, el tesoro que señaló Atamaica brilla por su ausencia-, saltó de la cama, pegó unos brinquitos, hizo calistenias, se echó un baño y se fue.

Un rato en la parada y al transcurrir quizás un cuarto de hora, pasó el autobús; ya iba sin puesto para sentarse; y, parado, se adivinaba que varias cuadras más adelante, habría que asumir una posición incómoda, porque la gente empieza a entrar gorda, con sacos, niños en los brazos, y más; y, oye, son varios kilómetros de recorrido; pudiera ser fácil, pero no lo es tanto.

Atamaica cuando habla es que habla de verdad.

El agente de Dulce Espinela, luego de varios minutos en una cola, al llegar su turno, pide cuatro paquetes de leche completa, paga y los recibe, con su debido formato de transacción; por momentos pensó que no alcanzaría para él, porque en varias oportunidades se comentó que quedaba poco producto.

Pero sí hubo para Dulce; Pambelé se lanzó una bala fría de pastelito y avena, con lo que emprendió la vuelta; con el alivio de su fuerza, porque cuatro paquetes no es un bulto, o varios, pero la leche en polvo pesa.

La parada estaba full, y más de uno le dijo: "ten cuidado, mira que ahí llevas oro"; se relataron historias de arrebatones, policías, disparos y delincuentes muertos.

Pambelé incrementó el pilapuestismo.

Como pudo se montó en una camioneta "hasta los teques"; el colector desató una llorona ahí: "epa, tú, vale, ve donde acomodas esos paquetes", y tal. Vio un huequito debajo de los asientos traseros, y los metió.

Se echó el viaje parado, apretujado, torcido.

Al llegar a Los Azulejos, llamó a Dulce por teléfono, y le dijo que todo estaba bajo control.

-Ay, qué bueno! -la madre pegó un saltico- déjaselos en el apartamento a la señora Crisanta; y Pambelé, ni corto, ni perezoso ni nada, sino acostumbrado a rendir el día, acudió sin pausa al sitio; porque quien lo llamaba no lo engañaba y siempre le había resuelto bien.

Más tarde, Leandro Goitía -el propio Pambelé-, hizo otros trabajos; con los mil que le dio la señora Dulce, redondeó como tres, y un constructor que levantaba edificios en una zona aledaña, lo contrató para mover algunas placas, al día siguiente.

Los niños de Dulce Espinela y su hermana, representan, desde el plano estrictamente monetario, un alto costo de inversión mensual; no es sólo leche, sino además pañales, azúcar, nana, jarabes, ropa, compotas, aceite, champú y mil cosas más; pero ya por leche, tienen para no preocuparse unas semanas. 

"¿Qué sería de nosotras..." -dijo Dulce a Perla Espinela, entre risas gozosas y cierta dosis de inquietud... o quizás incertidumbre- "...si no existiera Pambelé?".















lunes, 27 de julio de 2015

Humildad

El enfrentamiento entre la necesidad de sobresalir por medio de lo que una persona determinada pueda exaltar acerca de sí misma, con el propósito de ser humilde, de acuerdo a lo que Cristo pide a sus discípulos: "Aprendan de mí, que soy paciente y de corazón humilde", corrobora en muchos casos, otra máxima de relevancia en las enseñanzas del Mesías: "No se puede servir a dos señores".

Las tradiciones humanas, abonadas por un espíritu competitivo que generalmente encuentra campos de acción, en las interrelaciones infantiles, en las actividades propicias para exaltar los talentos, dones o virtudes con los que suele configurarnos la providencia, acostumbran inducirnos a confrontaciones, que en definitiva pueden sumergirnos en alguna condición de vanagloria o por el contrario, subestimación, si en el primer caso ostentamos ciertas cualidades aventajadas respecto a otros, o si, por causa de la propuesta segunda, vemos que llevamos en cierta área del espectro competitivo, las posibilidades de perder.

Este enfoque constituye sin dudas una parcela de observación vinculada a la labor redentora de Cristo, a la que éste observó con especial interés. No fue un objeto de mención trivial o casual, sino que se erigió como un centro de conflicto, una erupción de carácter expansivo, a la que era necesario atacar sin demasiadas sutilezas, aunque con la acostumbrada dosis de misericordia o compasión que revestía la personalidad de aquel ser sobrenatural.

Jesús, según sus propias palabras, no vino a curar "sanos", sino a los "enfermos" y la vanagloria, fue desde el principio de su misión, un aspecto de primordial atención, en relación a tal premisa: "Vengan a mí todos los que estén cansados de sus trabajos y cargas; acepten el yugo que les pongo, y aprendan de mí, que soy paciente y de corazón humilde; así encontrarán descanso".

Esta frase nos habla de "aceptar un yugo", en un contexto donde a lo que se nos invita finalmente es a "encontrar descanso" a "nuestros trabajos y cargas"; es decir, al yugo que puede representar para cualquier persona, bajo ciertas circunstancias, los "trabajos y cargas", que las dificultades varias de la vida sin Cristo, pueden deparar, Jesús sobreimpone categóricamente otro yugo, que será, dada la promesa implícita en el referido aforismo, la vía por la que ha de sobrevenir para quienes acepten la sanidad que ofrece el carpintero de Nazaret, el anhelado descanso.

Al yugo que abate en la cotidianidad, por la necesidad de sobresalir, ganar, obtener rápidos beneficios, imponer nuestras ideas por encima de las de otros, implementar mecanismos propios para ser reconocidos y exaltados, Jesucristo nos propone un yugo al que también podemos ver como un contra yugo, que de acuerdo a su propósito, será lo que nos dará la victoria para sentirnos anclados en la seguridad "de haber hecho del Señor nuestro refugio" (según reza el Salmo 91); lo cual no es otra cosa que "ser pacientes, y de corazón humilde".

La paciencia y la humildad son en este mundo, el poderoso cortafuego, el fuerte amortiguador que ha de acompañarnos para sortear las mil y una ocasiones, en las que nuestro ego, se verá tentado a imponerse como imprescindible agente motorizador de una o muchas tareas dignas de halago propio, lo cual, a la luz de la verdad cristiana, adolece de todo sustento, si consideramos lo que afirma la sabiduría sagrada, reflejada en las páginas de la Biblia: "Dios es el autor y consumador de todas las cosas".

La humildad reconoce la grandeza y glorificación de Dios en toda buena obra, y se goza por éstas.

Es grato sabernos dignos de ser utilizados por el Padre, de acuerdo a la categoría que él quiera conferirnos, en función de lo sencillo u ostentoso; y sin dudas, hacernos dóciles a las manos del gran orfebre para ser moldeados según  sus requerimientos, significa un paso notable en el camino de nuestra salvación.

Es ésta una de las grandes obras que podemos hacer por fe para que la Gloria de Dios nos envuelva; no es una obra por la que debamos exaltarnos ni sentir que por ella en sí misma tenemos seguro el cielo; para algo así, como dice San Pablo, "debemos luchar el buen combate".

El buen combate de fortalecernos en la fe, que sí constituye un salvoconducto directo a nuestra Salvación; el buen combate de dejarnos guiar por el Espíritu Santo hacia el perfeccionamiento de nuestro ser, a fin de tener en este mundo la paz que da Jesús; el buen combate de escudriñar las escrituras; de perdonar; de amar... el buen combate de saber que Cristo no cambia nunca; que "es el mismo, ayer, hoy y mañana", y que por siempre estará entre nosotros "tocando la puerta y llamando", para que siendo niños, y no "sabios en nuestra propia opinión", acudamos a él, para liberarnos con su yugo de paciencia y humildad, de los pesados yugos de perdición que continuamente ofrece el mundo, por medio de las fauces del infierno; aquel del cual Jesucristo habló al decir: "Es mejor entrar sin un ojo al cielo, que con los dos ojos al infierno".

Amén.









lunes, 15 de junio de 2015

Las nuevas generaciones, a medida que van descifrando los hechos sociales, políticos, económicos y otros, ven que como sospechaban la vida ofrece complejidades operativas, de múltiples perfiles, sobre la cual surgen flujos particulares, en dinámicas estables, caóticas u otros, de notoria relevancia, estimulando la necesidad de adoptar una actitud analítica, de estudio, exploratoria, en un plano empírico, pero que coadyuve a cuando menos tener nociones generales, como puente a posturas no absolutamente pasivas, en un entorno que demanda desde las más sutiles a las más burdas formas, sentar posición respecto a los aspectos referidos.

Hay quien se sumerge en la madeja, ya incluso abordando con determinación lo académico, y frente a dilemas, problemas o algún otro escenario coyuntural, realiza movimientos protagónicos, que se tornan eventualmente ondas desestabilizadoras de un orden o caos específico, reestructurando los elementos en juego, y delineando giros, de hecho, que conducen la realidad intervenida hacia una dimensión distinta, entregando a los entes activos, con capacidad de criterio, una reorganización atmosférica, que puede corresponder tanto a lo que plasma el término en forma literal, como a cualquier faceta metafórica posible, inherente al mismo.

La juventud hará el futuro con la información que la programe, de acuerdo a experiencias ajenas que hoy más que nunca, desde el camino marchito de la historia, le puede saturar el cerebro –conectado a menudo al mundo tecnológico, satelital, y a los medios de comunicación tradicionales-, de las más dispares formas de concebir la vida –lo cultural sincrético-, en aporte de alguna manera deseable, por democrático, pero que impulsa a seleccionar responsablemente, con el escepticismo como método de vanguardia, lo constructivo, en medio de aquello que no sirve (lo obsoleto, lo absurdo, lo que pervive atado a un juego si se quiere infantil, beligerante, por intereses que adolecen, en general, de razonamientos objetivos; vinculados por el contrario, a una visión beisbolera del poder; donde lo que nos quita el sueño sobreviene por vía del revanchismo fanático, la eterna rivalidad de los más rápidos y furiosos del engramado, contra los bates quebrados con uniforme de otro color; Magallanes como pesadilla, y Leones como ensueño, o viceversa.

Las reservas internacionales –capital de cada venezolano-, se nutre del buen manejo financiero que ejerzan quienes logran electoralmente la representatividad, refrendada constitucionalmente, del grueso poblacional a quienes en los últimos años comenzamos a llamar con mayor énfasis, el soberano.

Pero las políticas integracionistas que desarrolló y desarrolla este proceso, tuvieron un peso definitivo, en pro de la situación económica que hoy nos obliga a sacudirnos el letargo, y ver –como decía Eudomar Santos en “Por estas calles”-, “¿Qué es lo que está pa sopa?” (Ibsen Martínez); porque si tenemos una dependencia tan abrumadora de las importaciones con las que podemos a duras penas colocar algo en los anaqueles del mercado (se calcula una cifra cercana al 95%), está demasiado fácil deducir, que invirtiendo recursos para la auto sustentabilidad en el Agro, la Industria, el Comercio, la Ganadería, Minería, y todos los campos de productividad que facilita la Nación, por territorio, áreas marítimas, recursos naturales renovables y no renovables, entre otras cosas, en vez de estar ahora mismo dependiendo de Argentina para degustar un buen bisteck, pudiéramos estar –según una política equilibrada de solidaridad internacional-, criando a buen nivel nuestras propias reses, cochinos, gallinas, y más, en una acción que seguramente nos hubiera liberado de aparecer, tal día como hoy, punteando con Grecia –-según informe que avala el economista de dilatada trayectoria Domingo Masa Zavala, en el diario El Nacional-, el liderazgo insólito –por lo que nos toca-, entre los pueblos con mayor “riesgo país” del globo; luce innecesario revisar el estado financiero de las reservas internacionales, cuando por todas partes se reconoce una descapitalización que hasta da ganas de ocultar a fin de no espantar la inversión foránea, desde nuestra doméstica exigüidad.

Por aquí se compran unos autobuses, por allá se inaugura una escuela, más allá se lee un anuncio que promueve la inauguración de un hospital; pero nada de eso es indicativo de que el país se desplaza venturosamente en una travesía onírica, acaso por parajes celestiales de Narnia, entre veladuras violáceas de bruma taciturna, con destellos coloridos de diminutas estrellas, al paso de unicornios –cual pegaso-, en una historia sin final, de sobrenaturales melodías.

Porque la miseria también pernocta entre nosotros, venezolanos, por donde pasa y no pasa la reina, con un kilo de leche en polvo, pasteurizada -tras la odisea por conseguirlo-, que puede acercarse al “palo”… pero, no importa: “Magallanes será campeón!”.

miércoles, 3 de junio de 2015



"Estas ideas conducían a un ambiente fértil para una retórica de erradicación".
Emilio Figueredo

La lógica inquisitorial de la que fueron víctimas Bruno, Orta, Servet, Copérnico, Galilei, entre muchos otros que propusieron al stablishment de su tiempo, especialmente en filosofía y ciencia, teorías novedosas, o desestabilizadoras de creencias anacrónicas –incluso revisionistas-, develaba un excesivo apego a la vanguardia decadente, en la que el poder eclesiástico y monárquico hibernaban, en un tambaleo ya de preocupante intensidad, precisamente a causa de la fuerza racional concentrada en las serias investigaciones que muchos de quienes entonces se atrevían a mostrar al mundo, nuevas verdades –contra todo riesgo-, sacaban a la luz.

El pensamiento empoderado, inquisitorial, fascista, dictatorial, despótico, suele deslizarse estratégicamente, hacia un escenario donde le sea propicio defender, desde la gnosis intelectual, dotados sin dudas de alguna solidez como para ostentar esa postrera fase vanguardista, bajo una condición servil, utilitaria, nada más que con el objetivo de generar estructuras de contención que refuercen la tolerancia, ya enclenque, en razón a la embestida irrefrenable de la verdad sustituta, la vanguardia naciente; sin esa certeza histórica refrendada siglo tras siglo de evolución en todos los campos, al venirse continuamente abajo convicciones retrógradas –a las que la posteridad tuvo que desechar, por el empuje del aclarado devenir-, seguiríamos anclados posiblemente en el maravilloso tiraflechismo de Anaxímenes, Anaximandro, Tolomeo, Empédocles, entre otros (La tierra es plana, de pana).

Las teorías económicas intentan asir la piedra filosofal que las apelmace en un contexto, donde la activación del método científico, las revista con categoría de leyes –irrefutables, inmutables-; y cada suceso avance por la ruta predestinada, según sus propiedades inmanentes, sin saltos cuánticos.

Así, enunciaríamos con facilidad algunas ecuaciones y/o fórmulas para sacar conclusiones, de tal modo que nada nos sorprendería (como cuando establecemos que “masa” es igual a “densidad” por “volumen”); lo cual sin dudas se reflejaría, de acuerdo a lo previsto, en el producto interno bruto, el riesgo país, la balanza de pagos, y cualquiera de esas variables con las que los economistas e improvisados del cálculo, suelen definir los resultados de las políticas que se manejan para tener claros panoramas respecto al áurea que en función de esto nos arropa.

No es tan fácil como que un comerciante suba, “por ley de imitación al calco”-pudiéramos decir- los precios, para nivelarse con el vecino que antes había hecho lo mismo, como garantía de no quedarse atrás en la cuadra, a fin de año, respecto al otro, a la hora de introducir al garage, automóvil nuevo.

Porque es ahí, en lo que parece elemental, donde estallan como en un campo minado, ciertos imponderables que orientan el hecho económico, hacia resultados que pueden dejar perplejos a los minimalistas de la lógica, los torquemadas paradigmáticos obsesos –observadores del lobo en toda hipótesis relacionada, que no se ajuste a lo que su personal forma de percepción interprete-. Porque indudablemente, existen monopolios, realidades disfuncionales del hecho financiero público, déficits, estrategias de toda índole, comerciantes e industriales de los más disímiles criterios, que frente a los continuos cambios del mercado, reaccionan de acuerdo a un flujo cuántico, donde volvemos a la cruda noción de que la economía no es una ciencia exacta, sino una plataforma de valoraciones matemáticas, sociológicas, políticas, y más, que nos permite proyectar estadísticamente, y a ratos observar coincidencias entre causa y efecto; pero hasta ahora, sin que podamos recostarnos a determinismos que le eviten malas experiencias de currículo, a los expertos más avezados.

Saltan así por todas partes situaciones inesperadas, como cuando algunas inocentes “ganas de avanzar”, por desiertos o campos de guerra, donde se suponía que fuerzas enemigas osarían ollar insolentemente con su intrusa planta, suelos ajenos –tipo bachaquero, la bruja a la que cierta facción nacional le tiene puesto el ojo, como para no apuntar donde la reacción contraria puede ser mil o más veces inconveniente para mí, francotiradorcito-.

Y este tipo de complejidades se dilucida a nuestros ojos, porque los “mass media” nacionales –y por supuesto, regionales-, en un viraje que se argumenta como más “equilibrado” por mayor presencia pro gobierno en cada uno –casi- de los medios nuestros, ofrecen hoy mayor volumen de opinión controversial que, bienvenida sea, nos despejan indubitablemente desde el punto de vista de específicos intelectuales de contención, la madeja de por dónde vienen los tiros, respecto al desastre en que devenimos, ahora que nos sabemos desabastecidos; dolarizados; bachaqueados; con los precios petroleros pidiendo pista; las empresas públicas improductivas; las privadas sin recursos, pero guapeando; y más…

Nos enteramos que la idea –según cierto flanco-, es emparentar el sistema de gobierno preferido por Bolívar (y nosotros bolivarianos –ya oposición, ya gobierno-), no con liberalismo, capitalismo, u otros, sino con la punta de lanza esgrimida con éxito –ahora lo vemos- por quienes asumieron en los albores de nuestras dos recientes repúblicas, el ideario de Marx y otros teóricos anticapitalistas, como sus catecismos cotidianos, para espantar el ogro que nos compra más, nos presta dinero, nos refinancia, y nos paga mejor: el imperialismo norteamericano; nos referimos a la llamada “lucha de clases”, que escudada en sumediano prestigio –especialmente ahora que tiene respaldo empoderado para ir contra lo que se le antoje, “constitucional”-, busca reivindicar su sino genésico, su atávica “mala estrella”, atentando contra todo lo que tuvo mejor suerte histórica que ella, y que le ofrece lógica resistencia, porque en su egocéntrica ceguera, lo demás no importa nada; razón por la cual surgen entre otras cosas, rumores de que los jóvenes de 19 y 20 los “mejores notas”, serán relegados a un plano de subestimación, frente a los que hay que darles el cupo porque sí.

No parto de que la lucha de clases tenga o no sus razones, pero una parcialidad que logre sus objetivos embistiendo ilegalmente contra la Constitución Nacional, debe ser rechazada por mí, bolivariano, demócrata y cristiano, especialmente cuando se me quiera vender, como algo a lo que se deba apoyar o al menos respetar.

Los neo inquisidores economicistas, que asocian “lucha de clases” con democracia, ofrecen sin dudas una tentación medieval en sus discursos antiparadigmáticos que por coherencia filosófica debemos deslastrar de cuajo de nosotros.

Basta ver las fotos de los fusilados del parto revolucionario en la cuna del antiimperialismo latinoamericano –ahora dando pasos progresistas hacia la búsqueda robinsoniana de algún “Eppur si muove” con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas Cuba-Estados Unidos-, para extraer una muestra acerca de cuán democráticos han sido los métodos con los que se elige dejar en el camino la contraparte en pugna, en esa coyuntura emblemática de la lucha de clases; atizada por cierto -la lucha-, por estos delirantes decimonónicos, que no saludan con entusiasmo, el acercamiento Castro-Obama, sino que permanecen anclados a las pretéritas posturas belicistas, desde donde extienden argumentos pro ruptura, o anti acercamiento, en el sempiterno acto de no darle -como pedía Lennon y su generación-, un chance a la paz. Castro-Obama, juntos en pro de sensatos acuerdos diplomáticos, nos hablan de futuro, de borrón y cuenta nueva, para avanzar; es un ideal que no a todo interés genera simpatía.

Capitalismo, Liberalismo, no son estrictamente “Democracia”, como proyecciones del cuerpo semántico de aquellos, pero una vez que constituyeron hegemonía determinante en países que obtuvieron de la modernidad sus ideales políticos, establecidos de acuerdo a iconos inherentes a dicho sistema de gobierno, como la Carta Magna, el Congreso, el Libre Mercado, y más, es una aventura demasiado traída por los pelos, no asociarlos a procesos donde la palabra Libertad, adquiere una dimensión preponderante; lo que me induce a redactar con interés, una opinión, con la cual entrar en el juego, dejando claro lo que pensamos; pero no extenderemos etiquetas descalificadoras (para anular lo que me adversa), a esa osadía que requerimos estudiar, estimo, más profundamente; también por el brainstorming nacional que vemos necesario asumir ante la importancia que representa nuestra realidad económica.

La Democracia, a modo de panacea, propugna el Libre Mercado, y algunos defensores de la lucha de clases, piensan que debe buscarse otros caminos, porque a sus ojos, dicho esquema no se ha implementado con éxito en ninguna parte (ponen ejemplos: Pinochet).

Nos enfrentamos entonces a una especie de contra mito, negado a resolver un avance a lo que se supone ideal, porque reales factores de poder, impiden, según la tesis, que particularmente en Venezuela pueda obtenerse a corto plazo el objetivo; haciendo alusión, entre otras cosas a la existencia de monopolios.

Pero cuando se invoca o se trata de desmoronar desde el discurso, las convicciones generales de la tradición democrática de cara a la estructura sistémica que la cimienta, tanto en la teoría como en la praxis, considerando a lo que a su vez otorga cimientos a esta contraparte garrapateada en el delirio, anti constitucional, autónomo, anárquico, impositivo, y más, como lo ha sido por antonomasia la lucha de clases -sin que ello implique que de tal coyuntural concepto no pueda haber surgido alguna importante reforma bajo un perfil ético positivo), constatamos lo inútil que resulta intentar convencernos a nosotros mismos, de dejar gravitando en el silencio lo que la renacentista "razón" nos pide -por no retrotraernos al peso oscurantista- dejar sentado en letras.

Inventar o errar, dijo Rodríguez, y de allí se erige lo nuevo que ofrecerá la innovación redentora; pero hasta ahora la dialéctica Libertad-opresión, no nos permite ver, a partir del valor ético negativo (E. Gómez), el panorama explorable en seguridad; se impone como recurso espiritual estratégico la elemental prudencia, antes de ejecutar medidas que frenen de platanazo la dinámica productiva que nos está dando mediana sustentabilidad por medio del trabajo, incluso a riesgo de pérdida que realiza el sector privado; a la espera de que los adalides de la lucha de clases, hoy gobierno, impulsen con determinación, la productividad de las muchas empresas que administran, sin que hasta ahora le podamos ver, como debe ser, el queso a la tostada.

miércoles, 8 de abril de 2015

La ruda inercia


Pablo J. Fierro C.

Me mantuve largo rato, considerando la idea de retornar; desde mediodía hasta casi la llegada del atardecer. Luego concluí que había estado desandando un camino inútil; otras veces me pasó, y ahora tropezaba con la misma piedra; "¿retornar?", lo siento... no. 

Ya le había planteado al ambiente grisáceo, el desafío de soportarme, él, a la intemperie;

Sería cerca de las seis y media -la hora en que la última de las gaviotas se dispara hasta la nube más lejana-; en ese momento lo vi claro: lo que debo hacer, sin ningún tipo de vacilación es regresar; tomar de nuevo el camino pedregoso que me trajo hasta el instante a enfrentarme con la roca de acero por la que detuve el paso; ya hace más de un año estoy aquí, estancado en un punto poco atractivo para quienes han soñado libertades en los colores más luminosos del infinito... 

Si regresara, quizás encontraría refritos para el consuelo, tratándose de mí y mi atrofiada capacidad para ofrendar rituales a la desmemoria... 

Sí -afirmé tendiendo la mirada a la planicie marchita bajo mis huellas muertas-.

Más tarde llegó la noche, y me distraje atizando una fogata que encendí sólo para pasar el tiempo; luego la llené de tierra; gocé sin proponérmelo, viéndola oscurecer bajo el mojado alud de mi absurdo sin sentido... 

Desperté con ganas de tomarme el café que había dejado al lado de la cama, en el piso, ayer... 

Eran las siete de la mañana -por lo que me había confesado el fiel reloj; centinela de altura en alguna pared donde discurre-... ...y observé la realidad incierta que se abalanzó sobre mí, apenas la conciencia se asomó en la cuenca vertiginosa de lo que llegaba con la luz... 

Que broma -me dije-; ni retorno ni regreso; de nuevo anclado aquí... 

No lo digo por subestimarme, o hacerme la víctima; cada idea que me acompañe en adelante, en medio de mis divagaciones sin destino, mi obtusa introspección poblada de propósitos para dar el salto en el vacío que significa cambiar de escenario, conlleva la convicción, de que nadie en mi situación encontraría más alternativa, que imitar mi conducta casi que exactamente en todo; lo digo sencillamente porque me conozco; al final, ténganlo por seguro lo que tendré que hacer, por encima del tiempo perdido, ayer y ahora, será volver... A estas alturas no creo que valgan más burdas estratagemas para la ruda inercia.

"Volver"... resonó en mis adentros... era masticar sin querer algo amargo... 

Volver... volver... -Di un primer paso contra el futuro- ...Volver -insistí; rumiando-... Añoré un sacudón de brisa...

Volver...

...Se lleva tu pegajoso sudor aplastado contra un fogaje indolente.

domingo, 22 de marzo de 2015

SER O NO SER... DEMÓCRATA


Pablo J. Fierro .

"Y si el despotismo levanta la voz, seguid el ejemplo que Caracas dio" (Himno Nacional de Venezuela).

El drama de Venezuela -que desde mi limitada capacidad de analisis justo, en grado óptimo, yo puedo atisbar-, de acuerdo a lo que mi igualmente limitada lógica me revela, es aventajadamente, junto a otras posibilidades, lo que somos, a partir de cualquier perspectiva ideológica, donde nos ubiquemos; excepto cuando observamos los hechos desde un punto de vista neutral, que no es lo que abunda.

La eteróclita mirada neutral observa virtudes de indudable proyección ética, que garantizaría en eventuales evaluaciones acerca de cualquier hecho, un resultado deseable, en contraposición a quienes detentan, o detentamos, al menos a ratos, criterios cargados de afectivas euforias, que suelen cataratizar nuestro visor socio-político -en este caso-, cuando se quiere fijar la objetividad, la verdad, o la razón, en un pedestal prominente, respecto a lo que ofrece distrosión, de parcial obsecado.

El destacado pensador español Fernando Savater, lo enunciaba en un discurso, con estas palabras: " Nadie puede aspirar a la condición de racional si sus razones las ve muy claras pero jamás ve ninguna razón ajena claramente. "... (http://www.javeriana.edu.co/decisiones/savater.PDF).

Ningún león "vivo criollo", aceptará cazar una discusión con su contendor magallanero, acerca de cuál equipo venezolano ganó la primera Serie del Caribe, si alguno de sus jugadores la está descosiendo en jonrones, o rompió record de lances sin error en Grandes Ligas, o tiene un uniforme más bonito.

Toda crítica, análisis, o debate, se dirime por la vía de aquello que en conclusión, determine que la facción por la que simpatizo, está a punto de ser señalada por la "santidad papal" del momento, como digna de cananonización, o fue ya canonizada; y quienes me atacan desde opuesta trinchera, culpables de todos y cada uno de los males que aquejan al país; de otra forma, mi posición será siempre enrostrar al contrario, la cantidad de desafueros posibles, y silenciar los míos, para que la sombra de la fatalidad por reacción de incautos, ávidos de razones que estimulen el regodeo hedonista del fanático, cubra las luces que pudiesen brillar desde lo adverso, o coloreen mis propias oscuridades.

Cuando ese tipo de analistas reconoce una culpa, se trata siempre de un acto o evento, donde ejecutó alguna noble acción, en la que los beneficiarios se comportaron con ingratitud, y no tuvieron, por el contrario, la capacidad de agradecer los favores concedidos.

Vivimos un complejo de circunstancias en el que a estas alturas del partido, todo se explica, y que aporta datos para entender sin esfuerzo, que lejos de enfrentar una realidad donde las ideologías han muerto -como propugnó hace algún tiempo cierta vanguardia paradigmática-, lo que afrontamos entre vaivenes de excepción muy contados, a saber, es un deterioro ético y moral, en grupos e individualidades "de poca persignación", como conceptualizó la articulista Soledad Morillo, que en verbo de Serrat suena así: "se pasan las consignas por el forro" (Malas compañías).

Democracia, Hedonismo, Cristianismo, Chavismo, Nazismo, entre muchos otros, representaron, representan y representarán siempre lo mismo, sólo que la praxis de sus exponentes o devotos, etcétera, no siempre se verá expresada en hechos; y no es obligante que así sea, o que así se demande; las ejecutorias humanas, provenientes de algún agente confeso de determinada doctrina o filosofía, o de un colectivo, puede no estar signada por una praxis altamente ajustada a los principios inmanentes a ella, y no obstante, formar parte de un evento que bien puede ser atribuido a factores humanos de autodenominación ideológica específica; ser magallanero, o caraquista, o de Caribes, no implica por imposición, pitchear siempre "no hit no run", o sacarla a cada rato del parque, o fallar un roletazo...

En mi caso, me considero demócrata porque creo con Bolívar que "la democracia es el sistema de gobierno más perfecto", entre otras razones, pero quisiera que cualquiera tuviese suficiente autoridad constitucional como para exigirme que me identifique como un paria ideológico en términos ciudadanos, porque algún grupo denominado "demócrata", ejecutó una o varias acciones que comprometen su militancia, de cara a la correspondencia entre el "deber ser" ideológico, y la dimensión fáctica de la coyuntural conducta.

En otras palabras, sé que no todo oficialista arremetió irracionalmente, en la figura de un guardia nacional contra personas indefensas en una protesta de calle en la urbanización La Isabelica, como fue reseñado por todos los medios de comunicación con fotos y videos de elevada elocuencia, y que no todo demócrata cometió actos contrarios a la Ley en una embajada con sede en Caracas, etcétera...

Nadie, supongo, desde un centro dirigencial irresponsable, implicó a "todo" simpatizante del proceso en un acto tan dantesco como la cantidad de alimentos podridos de Pedeval; estimo que muchos dentro del mismo PSUV deploraron el hecho; así como entiendo que no todo estudiante, o ciudadano afecto a la oposición sintió complacencia por el daño ecológico que se le infringió con fuego a un bosque, al momento de exigir reivindicaciones o atención, etcétera, en función de áreas específicas.

Los postulados ideológicos de diversa naturaleza, comienzan a ganar adherentes, en general, por razones ajenas a un estricto conocimiento de aquellos... Todo empieza, por oír un discurso de algún líder carismático o altamente hábil para la oratoria; y de allí, a decir "soy cristiano", por ejemplo, porque me bautizaron, o por lo que dijo el sacerdote en la misa de hoy, hay sólo un paso... Soy cristiano, pero "pago mal por mal"... suele ocurrir; ¿y puede demandársele a ese contradictorio ejemplar que no demuestra en hechos un estricto apego a las demandas del cristianismo como ideología, que no utilice dicha denominación en función de sí mismo? No necesariamente, porque en dicho caso, es cristiano quien reconoce a Cristo como su Señor y Salvador, no por estar enterado de qué va el cristianismo desde el alfa hasta el omega, sino por tener quizás la convicción de que asumiendo esa doctrina, encontrará caminos para convertirse en una persona mejor...

No me sé toda la Constitución, ni voté jamás por AD o Copey, y cuando era feliz e indocumentado con carro, hace ya unas cuantas lunas ignoré alguna que otra señal de "prohibido dar la vuelta en 'U'" por llegar más rápido a un lugar... pero si algo me infunde motivos un tanto eufóricos para decir que soy demócrata, es precisamente, la posibilidad de escibir un artículo como este, y estar seguro de que mis derechos constitucionales me amparan y me dan carta franca para difundirlo, y que si alguien tiene una opinión distinta, puede también expresarla por la vía que quiera o pueda; medios no faltan, incluso gratuitos.

En definitiva, no necesito como ciudadano, ser perfecto para considerarme demócrata; con ciertos rudimentos elementales uno se desenvuelve bien; y lo demás, al igual que el camino a la paz que da Dios por vía de Jesús de Nazaret, vendrá por añadidura; afortunadamente no ocupo ningún cargo de investidura, para lo cual si es imperativo el apego ortodoxo al "deber ser".

Ocurre que muchas personas añoran un demócrata pasivo, que no proteste, que no opine, que obvie la exigencia patriótica de nuestro Himno Nacional en contra del despotismo; pero el caso es que la fuerza del impulso libertario de un demócrata -disculpenme la grandilocuencia de la frase; pero son formulismos heredados de quienes forjaron en nosotros esa visión tan trascendente, majestuosa de la política-, conduce irremediable y lamentablemente, en muchos casos, a "borderlines" donde los excesos, de parte y parte suelen estar a la vuelta de la esquina, y es difícil pedir orden, o actuar dentro de ella, en los casos en los que se está abocado a la tarea, por demás inalienable, de "seguir el ejemplo que Caracas dio".

jueves, 5 de marzo de 2015

"'Cumple' con caramelo", y "Con pepe no siento es na"


"Cumple", con caramelo
PJFC

Con Leopoldo en Ramo verde,
y Ledezma en verde ramo
Ramos Allup en reclamos
porque en su ramo defiende;

hoy día, según se entiende,
se "cumplen" dos años ya
en que el que mandó a pará
aquel 4 de Febrero,
quedó en el ¡Ay, que muero!
por el que llegó Maduro,
a darnos este cianuro
en forma de caramelo

"Hasta la victoria siempre" aquel con Giordani fue
y a éste, donde usted lo ve, no lo quiso "por ahora"
dándole sin más demora su matica de café

Son eficientes en golpes que no son del tocuyano
sino de algunos bien torpes que ique vienen en Tucanos

"Bien, gracias" dice la ausencia de productos de anaquel
pero el soberano bien en las colas se comporta
aunque a ratos se desborda y sobreviene el tropel

No cumple, se conmemora, 
pero el pueblo que lo adora, pide se pique la torta;
aunque lo que más importa, al ciudadano de a pie
es tener en su despensa, azúcar papel tualé,
jabón de lavar, café, leche, harina y pasta corta
................
CON PEPE NO SIENTO ES NA
PJFC

Así decía Verónica la melódica en guaracha
aquella hermosa muchacha que bailando era un julepe
y que bailando con Pepe se le acababa la racha
porque la verdad, caracha, era cual si viera nepe
porque jamás con el Pepe bailó ni la cucaracha

La Rey, era su apellido, al igual que Rafael
el Poleo de Ravell, entrevistar allá en Globo,
y periodista, no bobo, como muestra en apariencia,
pues se ve que ni las piensa para mostrar precaución
con el viejito simplón que llevan a la palestra
diciendo que no le presta al dinero afán alguno
porque con el desayuno él se pasa todo el día
y en las redes hasta un día, le pusieron una vela,
ya que aunque a muchos les duela, porque no lo quieren tanto
no tiene pinta de santo, pero de que vuela, vuela

Se va colando de a poco en la integridad del globo,
haciéndose el come jobo sin que ninguno lo increpe
Poleo advierte avisado: "Obsérvenlo cuando trepe,
no dejen que les de un lepe y después "coman mamey"

Pero Verónica Rey, que también tiene su ley 
y en su canto lo declara, nos va diciendo con Kiara
no siento nada con él

Así que ¡Mosca con Pepe! 
perdonen que los increpe con este tono tan duro
pero ya que no hay maduro, líder internacional
bien pudieran opcionar por quien no moja ni empepa
y nos cuelguen nueve arepas desde el sur a Panamá,
con el mismo socialismo, por el que vemos abismos
que a nadie entusiasman ya

Debe haber una razón, 
lo digo de corazón y de forma perspicaz,
por la que no quiere más, la guarachera melódica
otorgar ni en suma módica una pieza a ese señor;
ella pide, por favor, que por pepiado que sea
le eviten esa tarea, y que la dejen en paz...
porque si baila con Pepe, con Pepe no siente es na.





















 
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