sábado, 30 de abril de 2011

DISCULPAS

Por razones intrascendentes creo que será el lunes cuando pueda volver a indexar -creo que se dice así- el artículo ARMAS DEL ALMA; digo esto sobre todo para mis amigos en Facebook, donde está anunciado tal como vigente. Mil disculpas

martes, 26 de abril de 2011

PARADOJA DEL HOMBRE SERIO Y EL PAYASO

Hace dos o tres años, con motivo de la presencia del Hombre Serio en el país se dio en el palacio de la Prepotencia, el Engreimiento y el Autoritarismo un evento que de manera altisonante atrajo la atención del mundo cultural ¿lo recuerdan? Bien, en cualquier caso no es relevante; ocurre que una de las frases que reseñaron los medios como lo más destacado del discurso del prestigioso visitante desde su alocución en el pedestal de honor, fue la siguiente: “los preceptos cristianos que atacan al Ser supersticioso, cabalístico, creyente en pava, mabita y otros puntales funestos de la anti fe, son basura”.


Pero lo extraordinario no es eso; sino que me cuentan que anoche ya tarde, en una de sus notas curiosas, CNN difundió información en el sentido de que apenas hace un mes fue cuando comenzó a reaccionar, al ofrecer una mirada de pocos amigos a un terapista despótico que apagó con brusquedad el CD que cantaba “Arruyo de Dios” con el timbre vibrátil y apagado de Libertad Lamarque, el payaso al que en aquel evento le comenzó, debido a la celebrada frase, el ataque de risa más largo registrado hasta ahora en los anales del carcajeo, hilaridad compulsiva, festejo del alma o como quieran llamarlo.


Pablo Fierro

miércoles, 13 de abril de 2011

COSAS A LAS QUÉ NOS LLAMA CRISTO

A: amar a Dios por sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismos; a ser humildes; a ser mansos como palomas y astutos como serpientes; a esforzarnos y ser valientes; a ser pacientes; a perdonar; a amar; a tener gozo y contentamiento; a entrar en su lugar de reposo; a ir a él los que estemos cansados de nuestros trabajos y cargas porque él nos hará descansar; a no pagar mal con mal; a vencer con el bien el mal; a no ser hipócritas; a vencer con la fe el temor; a no juzgar; a ser amigo de Dios y no del mundo; a estar unido a él; a comer el pan de vida (leer la Biblia) y tener fe (tomar de su sangre) para permanecer unido a él; a dejar que los niños vayan a él; a tener una fe capaz de mover montañas; a no dudar del poder de Dios; a esperar confiado el momento de la cosecha de nuestra buena siembra; a sembrar la semilla de su palabra, sin interés luego en regarla, o recoger la cosecha; a predicar su palabra, porque la mies es mucha y los obreros son pocos; a alejarnos del pecado; a no buscar lo nuestro; a no ser avaro, ni jactancioso, ni glotón, ni egoísta, ni grosero; a tener esperanza, poder, aguante; a no temer a los que matan el cuerpo, sino a los que matan el espíritu; a ayudarlo a sanar no a los que están sanos, sino a los que están enfermos, porque esa es su misión en el mundo; a no creer que los caminos de Dios son anchos, sino angostos y difíciles –muy pocos, dice, los encuentran- a no preocuparnos por lo que vamos a comer, ni vestir, porque Dios, que es nuestro Padre y nos ama, y no nos daría una culebra cuando le pedimos un pan, está pendiente de nosotros, y si a las aves que no hilan, ni tejen él las viste con los colores y plumajes más hermosos que no hará por nosotros; a buscar PRIMERO el Reino de Dios y su justicia, porque lo demás vendrá, entonces, por añadidura; a no resistir el mal; a dejar que las cosas viejas pasen, y abrir los ojos a un nuevo amanecer con la mente centrada en lo que nos aleje de los que nos dañó, lo que nos dolió, lo que nos decepcionó; a estar siempre unido a él en oración, en adoración, en la ayuda al prójimo, en la visita al enfermo, al preso, al hambriento, al sediento; a ser perfectos como nuestro Padre que está en los cielos es perfecto; a ser luz del mundo y sal de la tierra; a ser imitadores de él –por tanto a no aceptar honores que vengan de los hombres-; a reír con los que ríen, llorar con los que lloran; a ser luz del mundo y sal de la tierra porque la sal que deja de estar salada no sirve sino para que la boten a la calle; a levantar y no esconder nuestra luz cristiana, para que alumbre al máximo; a gritar desde las azoteas de las casas lo que él nos dice en secreto; a no creernos buenos, porque ni siquiera él mismo se catalogó a sí mismo como bueno –bueno sólo es el Padre que está en los cielos (dijo)-; a aceptarlo a él como nuestro Señor y Salvador para gozar de la gracia de Dios; a orarle al Padre con el Padre nuestro; a no hacer acepción de personas; a gozarse más por una oveja extraviada que vuelve al redil, que por las que ya están seguras dentro de éste; a saber que somos salvos por fe y no por obra, para que el que tiene obras no se crea mejor que el que no tiene –para que nadie se gloríe-, pero a estar conscientes de que la fe sin obras es muerta. A entender que su Reino no es de este mundo, pero también que su Reino ya está activo entre nosotros; a luchar incansablemente por el galardón que Dios preparó para nosotros desde el principio de los tiempos; a creer que lo que es imposible para el hombre, es posible para Dios. A entender que si no perdonamos a los demás, tampoco él nos perdonará a nosotros, porque no sería justo; a saber que tenemos que ser como niños; y mucho más…………………………………. Dios nos bendiga.

jueves, 24 de marzo de 2011

Yo también me muero como viví

...O el ateísmo de Silvio Rodríguez
De cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el corral de las ovejas,
mas sube por otra parte, el tal es ladrón y robador.
Juan 10:1


Se convalida en Silvio Rodríguez de forma evidente, la sentencia que Afirma: “Dios no hace acepción de personas”; con la cual, entiendo queda establecido que no median características ni requisitos de ningún tipo en relación a la gente, para que el creador derrame sobre ésta, carismas, dádivas y bendiciones de todo tipo.

Silvio Rodríguez, el famoso cantautor cubano es ateo confeso, pero eso no obsta para que se le haya dado a administrar desde el cielo, según creo, un talento de calidad inobjetable; y no es otro que el don con el que deleita musicalmente, aunque no literariamente en todos los casos, desde mi apreciación personal, al mundo.

No literariamente porque aun cuando sus letras tienen el valor precioso de la sinceridad, yo hubiera querido que dicho personaje tan talentoso, estuviera jugando para el equipo de Cristo; sirviendo con su fusil de alma, a la labor de siembra que requiere el mundo para que se acerque más rápido el día en que lobos y corderos podamos morar juntos, sin traumas, de acuerdo a la profecía de Isaías.

No pretendo ni puedo pretender, en este texto juzgar, ni mucho menos condenar al autor e intérprete de temas tan hermosos como La canción del elegido y Te doy una canción, entre otras que se hicieron parte de mí al escucharlas desde niño en las voces de Soledad Bravo, Alfredo Sadel, Pablo Milanés y el mismo Silvio. Las formas agradables de la música, del juego de las tonalidades y los acordes, las cadencias melosas, sutiles o sublimes de las melodías, e incluso alegres o de ritmos pegajosos, pueden engancharlo a uno a canciones con cuyos mensajes ideológicos no tiene o no quiere tener uno nada que ver, como me ocurre también con la canción de Pastor López Golpe con golpe; absolutamente contradictoria de las recetas cristianas de amor y perdón que manda Dios, pero que dan picazón en los pies para que uno se anime a mover el esqueleto y/o los kilos en las pistas de baile de turno, e incluso a tararear letra por letra el “esa es la ley del amor que yo aprendí, que yo aprendí, que yo aprendí”, refiriéndose en dos platos a la ley del talión, enemiga a muerte del Padre nuestro.

La magistral obra de Rodríguez, Cita con Ángeles, da cuenta de un despliegue irónico monumental en el cual se puede entrever la moraleja atea, que presupone un ejército de ángeles de Dios absolutamente inútiles e impedidos de realizar su labor de guardia y custodia de personalidades históricas que murieron en diferentes épocas, bajo el fatalismo de las balas, de los cañones o de curiosas estratagemas suicidas como la del final del World Trade Center. Tan bueno el Arcángel Miguel pero, oh, no pudo evitar que Mark Chapman asesinara a John Lennon cuando éste regresaba del Record Plant Studio a la residencia donde vivía, el lunes 8 de noviembre de 1980.

Si la intención de este pilar del movimiento Nueva Trova surgido en los ochenta, era ofrecer un argumento a la gente desprevenida, como una forma de ganar adeptos para la causa atea al dejar en evidencia que los ángeles, de existir realmente, estaban incapacitados para preservar la parte física humana, el cuerpo, no tomó en cuenta, acaso por ignorancia, que tal aspecto del Ser humano, aunque es importante, no tiene desde el punto de vista de la fe cristiana una relevancia de primer orden. Lo que más interesa a Dios, de acuerdo a lo que se expresa en la fuente de conocimiento que nos lo revela (a él, Dios), la Biblia, es la integridad de nuestra alma; tal como podemos leer en Mateo 18:9: “Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; que mejor te es entrar con un ojo a la vida, que teniendo dos ojos ser echado al quemadero del fuego”.

Y el pasaje más sólido respecto a esto que planteo es el siguiente de Mateo 10,24-33: “No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman, más bien, a quien puede arrojar al lugar de castigo el alma y el cuerpo. ¿No es verdad que se venden dos pajarillos por una moneda? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae por tierra si no lo permite el Padre. En cuanto a ustedes, hasta los cabellos de su cabeza están contados. Por lo tanto, no tengan miedo, porque ustedes valen mucho más que todos los pájaros del mundo. A quien me reconozca delante de los hombres, yo también lo reconoceré ante mi Padre, que está en los cielos; pero al que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre, que está en los cielos”.

Las muertes que Silvio enumera como eventualidades que escaparon de las manos del ejército angélico de Dios, ocurrieron, de acuerdo al párrafo anterior sencillamente porque el creador lo permitió “ni uno solo de ellos cae por tierra si no lo permite el Padre”.

En su desplante ateo –o cuando menos escéptico- “Yo me muero como viví”, Silvio Rodríguez antepone a una desafiante declaración de lo que pudiera yo mencionar como anti-fe, la frase “allá Dios que será divino”; lo que interpreto como el reflejo de un Ser absolutamente decidido a no cambiar ni un ápice de su personalidad en el sentido que propone el Señor Jesucristo, como vía para alcanzar la salvación.

He ahí una de las grandes diferencias entre un Silvio Rodríguez y Dios; éste, nuestro Padre celestial quien nunca diría: “Allá Silvio si elige su perdición”; no, Dios no quiere que ni una sola de sus ovejas se pierda, por eso siempre está a la puerta y llama. Y a ese llamado del Padre al arrepentimiento, a los que se desbarrancan desenfadadamente al pecado colectivo sólo por no perder su identidad gregaria, Rodríguez lo asume como un convite “a tanta mierda”.

Bueno, yo sí digo, henchido de fe en Jesucristo mi salvador, “Allá Silvio Rodríguez si no cree en Dios”, yo me muero como viví, asido de la túnica del Reino de paz, amor, verdad y tantas otras buenas dádivas que sólo el Reino de Dios puede ofrecer.

viernes, 29 de enero de 2010

LA NUBE EVOLUCIONISTA

“Les aseguro que si no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los cielos. El que se haga pequeño como este niño será el más grande en el Reino de los cielos” Mt 18, 1-4.

“Te alabo, Padre, porque escondiste estas cosas a los sabios y a entendidos, y las revelaste a los pequeños” Mt 11, 29.

“Teoría de la evolución: Teoría científica que trata acerca del hecho de la evolución biológica y de los mecanismos que la explican. La teoría de la evolución afirma que las especies se transforman a lo largo de sucesivas generaciones y que, en consecuencia, están emparentadas entre sí al descender de antepasados comunes”. (http://symploke.trujaman.org/index.php?title=Teor%EDa_de_la_evoluci%F3n)

Cristo, quien abominaba el comportamiento hipócrita de los fariseos –integrantes de una casta religiosa de aquel tiempo- advierte: “Cuídense de la levadura de los fariseos, que dicen una cosa y hacen otra”. Y esta recomendación actualmente mantiene una vigencia indiscutible; sobre todo, por supuesto, para quienes gustan militar en la doctrina cristiana.

Y es que el fariseísmo, como es sabido, es un fenómeno social que muestra con frecuencia su rostro en los más inusitados recodos de nuestra actualidad. Es una práctica que en muchos casos se ejecuta inconscientemente –y hasta sin mala intención- y en otros se despliega con pleno conocimiento de causa, con malicia engañosa, hacia fines inconfesables.

El cristiano, de acuerdo a la advertencia de su líder máximo, debe estar “ojo avisor”, pilas, mosca, con quienes evidencien en su conducta la presencia de esa costumbre anómala. Y también, muy especialmente, si son ellos mismos quienes la ostentan. Porque el fariseísmo es un factor semiológico de gran peso a la hora de hacer un balance acerca de la credibilidad de una persona; debido a que dicho factor comulga con la mentira, y la persona mentirosa no es confiable; pudiera tener en momentos claves cartas bajo la manga “que nos hagan caer de la nube en que andemos como a veinte mil metros de altura”, como dice la canción.

La disyuntiva que plantean las diversas teorías acerca del origen del hombre, por ejemplo, suelen ser caldo de cultivo para probar la verticalidad de las personas en cuanto a la coherencia de tres variables determinantes en función de su integridad moral: pensamiento, palabra y acción, puntales dialécticas de lo que comenzamos a conocer no hace mucho como “Programación Neurolingüística”.

Porque tales teorías, generalmente contrapuestas, desafían nuestra posición ideológica al ubicarnos en la necesidad de definirnos, sin posibilidad de ambigüedades, a la luz de los postulados de la fe y también de los postulados de la ciencia.

Frente a los epígrafes cristianos que presiden este escrito, el creyente debería aceptar la Teoría Creacionista sin ambages; según esta, dijo Dios:

“Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza;…”. “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”. Génesis 1: 26-27

“Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente”. Génesis 2:7

“Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre”. Génesis 2: 21-22

En mi opinión el cristiano que no crea en esta teoría difícilmente crea que Cristo nació por obra y gracia del Espíritu Santo; que en cosa de segundos curó a los ciegos con sólo un poco de barro; que Moisés abrió el mar en dos con sólo un golpe de vara; que Lázaro resucitó al nada más oír la voz de Jesús decir: “levántate y anda”; que los muros de Jericó se desplomaron por efecto del canto de una multitud; que sus enfermedades y problemas pueden solucionarse sin el uso de medicinas y operaciones –con tan sólo la intermediación de la fe- como fue el caso de los paralíticos, ciegos, mujeres con flujo de sangre, etc., a quienes Cristo dijo: “tu fe te ha salvado”.-; que el hijo de Dios caminó sobre las aguas y dio órdenes a las tormentas, las cuales le obedecieron…

Es cierto que el papa Juan Pablo Segundo en su momento dio un espaldarazo a la Teoría Evolucionista; no como propuesta que anula la Creacionista, sino bajo la óptica que se enuncia en el siguiente párrafo tomado de un artículo que recomiendo leer en Internet: “El Papa, tras reconocer los argumentos significativamente válidos del evolucionismo, señala insistentemente que se trata de una teoría, y delimita el valor epistemológico de toda teoría: una interpretación (no un hecho) homogénea de numerosos datos, que permite relacionarlos entre sí y darles una explicación. Toda teoría debe verificarse con nuevos datos y, en caso necesario, reformarse para ser mejor adaptada a la realidad. Además, en el caso del evolucionismo, a los datos procedentes de la observación se añaden ciertas nociones filosóficas, pretendiendo integrarlas en un conjunto unitario con la parte más científica (cfr. n. 4)". (http://www.conoze.com/doc.php?doc=727).

A mi modo de ver, un cristiano, católico, evangélico -u otros-, puede dudar de cualquier teoría relacionada con el origen de la vida, mas no de la Teoría Creacionista, debido a que la misma es fundamento de su propia ideología; una fe de semejantes características es un adefesio, un fenómeno de circo –como un perro con patas de jirafa-, un pájaro con las alas rotas… Para volar alto en el cielo del amor la fe en Cristo debe tener sus alas bien puestas.

No estoy señalando a nadie como fariseo, pero sí recordando el precepto cristiano que conmina a cuidarnos de la levadura de aquellos, ya que causa suspicacia el hecho de manifestar de boca una creencia, una doctrina, una filosofía, pero en la práctica o en las mismas palabras evidenciar contradicción; como en el caso de los que dicen, por ejemplo: “yo soy ateo, gracias a Dios”; “te juro por mis veinte haciendas, mis miles de cabezas de ganado, mis quintas en Miami, mi consorcio internacional, mis caballos en el hipódromo, mi blackberry, mis aviones y mis yates que soy pobre”; “Creo en Dios, lo malo es que no existe”; y así sucesivamente…

miércoles, 16 de diciembre de 2009

miércoles, 21 de octubre de 2009

 
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